El pasado fin de semana se celebró la Media Maratón de Buenos Aires. Adidas era el sponsor oficial. Nike no pagó ni un euro. Y sin embargo, de quién hablamos hoy?
Adidas lo tenía todo para ganar: logo en cada soporte, visibilidad garantizada, el paquete completo del patrocinio oficial. Pero Nike decidió jugar otra partida.
Activó anuncios en puntos emblemáticos de la ciudad, vistió a las multitudes con sus camisetas y banderas, y selló la jornada con la victoria de su embajador Jacob Kiplimo estrenando las nuevas zapatillas de la marca.
El arte de colarse en la conversación
En un país donde la publicidad comparativa es legal pero está tan regulada que casi nadie se atreve a rozar a la competencia, Nike hizo lo impensable: arrebatar la conversación de un evento que no patrocinaba.
Esto se llama ambush marketing. Una estrategia que divide opiniones: para unos es brillante, creativa y eficiente; para otros, desleal o agresiva. En esencia, consiste en aprovechar el escenario de un gran evento para colarte en la mente y en el corazón del público sin pagar el precio del patrocinio oficial.
No es la primera vez que pasa
En 2008, Axe ya nos dejó un momento inolvidable: un hombre con una camiseta de la marca se coló justo antes del pistoletazo de salida, echándose desodorante y corriendo delante de todos. Un gesto inesperado que convirtió un evento deportivo en un escenario de marca.
Lanzamos la pregunta para pensar: ¿estrategia brillante o práctica desleal?
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